Si grabas una agresión, accidente o delito, ¿cómo garantizas que ese vídeo será válido como prueba? La respuesta: asegurar la cadena de custodia digital desde el primer minuto.
Es el conjunto de acciones para asegurar que una prueba digital (vídeo, audio, imagen, archivo) no se ha manipulado, corrompido ni perdido desde su obtención hasta su presentación en juicio.
No alteres el archivo original. Evita recortes, filtros o reenviarlo por mensajería. Guarda una copia en memoria externa o nube cifrada. La integridad depende del archivo original intacto.
Usa herramientas como md5sum o sha256 (gratuitas y legales) para crear dos hashes distintos. Son códigos únicos que certifican que el archivo no ha sido modificado. Anótalos junto al vídeo.
Incluye: quién graba, dónde, cuándo, cómo y por qué. Añade hora exacta, descripción técnica (modelo de móvil, app usada) y el motivo por el que se considera relevante. Adjunta el doble hash.
Si actúas como testigo, presenta el acta y el vídeo tal como lo guardaste. No lo muestres editado. Explica el procedimiento usado para garantizar su autenticidad. Esto fortalece tu testimonio.
Desde el primer minuto, documenta con rigor. Cada paso cuenta para que una prueba digital sea válida, útil y legal. Sin cadena de custodia, el archivo puede ser rechazado en juicio.