Peter Chin, autor del libro “El último discípulo: mis memorias con Bruce Lee”, fue estudiante privado de Bruce Lee y una de las tres únicas personas certificadas personalmente por Bruce Lee en jeet kune do (compartiendo tal distinción con Dan Inosanto y Ted Wong). Más que profesor y alumno, Bruce y Peter fueron amigos íntimos con mucho en común: nacionalidad, cultura, idioma, afinidades literarias, gustos culinarios, interés por la interpretación y temprana introducción en el wing chun kung fu en Hong Kong. Tan profunda amistad convierte a Peter Chin en referencia indispensable a la hora de hablar de Bruce Lee.
Peter, cuando escribes acerca del auténtico Bruce Lee, ¿dirías que es más un honor, un privilegio, una responsabilidad, una misión, un reto o todo ello?
Diría que todo lo mencionado, pero sobre todo una responsabilidad. Durante muchos años quise escribir este libro, pero sabía que tenía que estar preparado. En 2011 leí un artículo de Linda Lee Cadwell en la revista Black Belt que me hizo reflexionar profundamente acerca de lo mucho que el jeet kune do había cambiado a lo largo de los años. En ese momento me di cuenta de que no se trataba solo de escribir un libro, sino de preservar la verdad.
Fui uno de los últimos estudiantes a los que Bruce Lee enseñó personalmente, de modo que esto no es solo un honor o privilegio, es mi misión compartir lo que vi, lo que aprendí y quién era él más allá de la imagen que la gente ha creado.
¿Cómo era Bruce más allá del actor y artista marcial?
El aspecto que la mayoría de la gente no conoce acerca de Bruce es que era una persona muy generosa y tenía un tremendo sentido del humor. Siempre que estaba con él, me hacía reír. Por eso todavía lo echo de menos.
¿Cómo era Bruce Lee como profesor? ¿Qué aspectos enfatizaba en sus clases?
Como profesor, Bruce sabía explicar y analizar cada detalle de los movimientos que te mostraba. Cuando explicaba algo, podías entender exactamente lo que quería decir. Bruce no enseñaba a todos los estudiantes de la misma manera, enseñaba conforme a la singularidad de cada individuo. Pero enfatizaba constantemente la simplicidad, directitud y efectividad. Algo que mucha gente pasa por alto es que él se enfocaba intensamente en el acondicionamiento físico. Siempre lo digo: las técnicas son el arma, pero el entrenamiento físico es la bala. Sin la bala, el arma es inútil.
No puedo enseñarte, solo puedo mostrarte. ¿Cómo influyeron estas palabras de Bruce Lee en la vida de un joven Peter Chin?
Lo que aprendí de estas palabras es que, en el fondo, todo es autoayuda. Bruce podía mostrarte el camino, pero tú tenías que caminarlo por ti mismo. Mucho de lo que enseñaba se reducía a simple sentido común, pero la verdadera comprensión no es sencilla. Cuando él decía “sé como el agua”, estaba enseñándonos a adaptar, a fluir y permanecer libres de limitación. Esas palabras influyeron en mi vida haciendo que me diera cuenta de que nadie puede darte la respuesta, debes descubrirla por ti mismo. Ahí es donde el verdadero crecimiento comienza.
No solo fuiste estudiante de Bruce Lee, sino también su asistente en sesiones privadas de entrenamiento. ¿Quiénes fueron tus principales compañeros de entrenamiento? ¿Fuiste asistente de Bruce cuando
enseñó a alguna celebridad?
Mis principales compañeros de entrenamiento fueron Ted Wong y Herb Jackson. Nosotros tres éramos los únicos estudiantes de Bruce en las clases privadas de los miércoles por la noche. También ayudé a Bruce durante sus
sesiones con celebridades, sujetando los paos y ayudando en los drills, cuando entrenaba a Stirling Silliphant, James Coburn y Steve McQueen.
Bruce es considerado pionero por su enfoque del acondicionamiento físico. ¿Qué nivel de importancia otorgaba al entrenamiento?
Si te refieres a algo así como del nivel uno al diez, era un diez. Aunque en la mente de Bruce era probablemente un once, porque sin el acondicionamiento físico del cuerpo, nada funciona.
¿En qué aspectos del acondicionamiento físico se enfocaba Bruce Lee principalmente?
Una de las principales formas de acondicionamiento físico de Bruce Lee era el jogging. Lo usaba para desarrollar resistencia y condición física. Dado que la fuerza del core era muy importante para él como fuente de potencia, también la entrenaba mediante específicos ejercicios abdominales y de fuerza.
Has llegado a decir que si tuvieras que definir a Bruce Lee en una palabra, sería “evolucionado”.
Bruce Lee creía que se podía aprender algo cada día. Solo mira cómo su enseñanza cambió desde Seattle a Oakland y luego a Los Ángeles. Su enseñanza evolucionó y llegó a ser muy diferente con el paso del tiempo.
Bruce fue un infatigable aprendiz de numerosas disciplinas; incluso cursó formalmente estudios universitarios de Filosofía. ¿Usó las artes marciales como modo de expresar su propia filosofía de vida?
Si observas la última entrevista que Bruce hizo con Pierre Berton, él lo explica claramente: “Las artes marciales tienen un significado muy profundo en lo que concierne a mi vida, como actor, como artista marcial, como ser humano, todo esto lo he aprendido de las artes marciales”. En la cultura china, cada movimiento esconde un significado y cada movimiento representa una filosofía de vida.
La biblioteca personal de Bruce abarcaba un amplio rango de materias. ¿Qué áreas de estudio eran más importantes para él?
Las áreas más importantes eran Filosofía, Anatomía y Nutrición. La Filosofía es la esencia del jeet kune do. La Anatomía, puesto que debe entenderse cómo funciona el cuerpo antes de que pueda ser entrenado y mejorado. La Nutrición ayuda a cuidar del cuerpo (el templo).
¿Qué hace que el legado de Bruce sea todavía tan relevante hoy día?
Diría que es debido a la personalidad magnética de Bruce y su genuino y sincero carisma, algo que la gente todavía puede sentir cuando le ven en la pantalla. Esa presencia, combinada con lo que él representaba, es lo que
continúa haciéndole tan relevante hoy día.
Gracias por compartir su experiencia personal con Bruce Lee y por mantener viva su filosofía.
En realidad, me gustaría darte las gracias, así como a Joaquín Marcelo, quien nos presentó. Tú eres el arma y yo soy la bala. Se necesitan dos para bailar un tango. Mantener el envío de preguntas y respuestas es la mejor manera de mantener vivo el legado de Bruce Lee. Una cosa más que me gustaría añadir es que Bruce Lee siempre estaba buscando la verdad en movimiento. Nunca se conformó con la tradición por la tradición. Lo cuestionó todo: cómo nos movemos, cómo pensamos e incluso cómo vivimos nuestras vidas diarias. Por eso el jeet kune do no es un sistema fijo, sino un proceso de refinamiento constante. Mucha gente trata de copiar las técnicas físicas de Bruce Lee, pero creo que la enseñanza más profunda no está en la imitación, sino en la
comprensión de por qué él se movía en la manera en que lo hacía. Una vez que se entiende el principio, ya no se necesita copiar la forma. En mi experiencia entrenando con él, aprendí que la simplicidad no es fácil, lleva años
de diciplina eliminar lo innecesario. Bruce hacía que las cosas parecieran fáciles, pero detrás de ello había un tremendo enfoque y dedicación. Incluso hoy día, cuando reflexiono sobre esas sesiones de entrenamiento, me doy cuenta de lo avanzado a su tiempo que estaba. No solo estaba enseñando artes marciales, sino una manera de pensar aplicable a cualquier aspecto de la vida.